7 de marzo de 2017

La experiencia Apple.


Recientemente me hice de unos AirPods, yo que hasta hace poco consideraba un
 gasto no justificado invertir tanto en unos audífonos; la música aunque relevante, no era algo que marcara mis prioridades geeks.


Pero luego vino Apple con sus audífonos libres de cables, sincronización mágica y eso que hace que todo en su ecosistema funcione fluido y sin complicación. Y aquí vino entonces mi reflexión hacia cómo me rendí a la manzana mordida.

No. No es un post con fines fanboysistas aunque pudiese leerse en un inicio así. Es un análisis al cómo una marca, una empresa más bien, puede anclarte con ellos.

Cuando justifico mi inclinación hacia Apple (cosa que no debiera porque uno decide en qué es en lo que invierte) nunca sigo la línea de los utópicos ceros virus o el gusto por el diseño y los materiales premium, no. Opto porque es una plataforma, un ecosistema.

Ésa es la magia de Apple.

Y es que la sincronización que se logra entre todos los iDevices es increíble, aunque nada fuera de este mundo. Amazon tiene algo similar con su Kindle y la vinculación con sus Apps de lectura en cualquier OS y el e-Reader pero, a diferencia de la empresa de logística, Apple sigue siendo una compañía que vende experiencia, marca, estatus quo (por eso de «tengo un iphone») y, luego, dispositivos.

Pero al decir que prefiero Apple versus otros sistemas o dispositivos no es por la marca en sí sino que, como digo, la experiencia y, sobretodo, la plataforma.

Mi Mac se lleva de lujo con el iPad, el Apple TV recibe cómodamente contenidos desde mi iPhone, con los AirPods escucho de maravilla cualquier contenido multimedia que quiera, mi internet se expande gracias al AirPort… todo converge muy bien, se configura sin mayor complicación (te hace algo flojo si le sabes a eso de las redes y códigos). Éso es lo que compras con Apple: comodidad.

No si un dispositivo es mejor que otro, o si OSX es inmune al malware versus Windows (mito número uno a favor de Apple), o si iOS tiene un mejor catálogo de Apps (tema a parte) sino, como digo, confiar en el resguardo de la empresa de Coupeetino… de entrar en jardín amurallado, su jardín, con los riesgos que esto conlleva.


Imagen | Descaparatismo

20 de diciembre de 2016

El cine ¿cerca de su extinción?


Quizá la pregunta es un poco dramática pero tiene algo de verdad. Se ha filtrado que Apple inició conversaciones con las grandes productoras de Hollywood para poder rentar los títulos de cartelera solo quince días después de su estreno en los cines. 

Y es que mientras iTunes representó en su momento un estandarte para posicionar a Apple como la distribuidora más grande de música -antes del streaming-, la llegada de Spotify, y la invasión de Netflix, HBO Now, Amazon Vídeo y el largo etcétera que se vendrá ha ocasionado que el negocio de la venta de contenido multimedia on line va en pique

La gente prefiere ver en Netflix antes que rentar, por cuarenta y ocho horas, una película en iTunes. 

Según Bloomerang las salas de cine presentan un estancamiento en cuanto a clientes y la forma de contrarrestar la piratería -que sube los filmes incluso antes de su estreno oficial- además de generar ganancias aprovechando el boom del streaming es dar a los usuarios una forma legal y práctica de acceder a ellos. 

Es tentador, claro, e incluso revolucionario. Innovador porque lograría lo que la industria musical aceptó a regañadientes pero que a la larga le ha permitido subsistir e incluso resurgir  con el efecto vintage de los vinilos. 

Y en eso se convertiría el cine: experiencia. 

Películas de estreno en la comodidad de tu casa, por renta [aunque se especula a un alto precio, que ronda entre los veinte o cincuenta dólares] o la opción de una experiencia diferenciada en las salas de cine. 

Expongo. 

Las películas en cuarta dimensión [las salas donde los asientos se mueven y te "sumerges" en la cinta] es quizá el lugar a dónde se dirige la industria. Una opción retro con todo lo oldie que esto representa: ir a la taquilla a comprar los boletos, pasar a la dulcería por palomitas, ingresar a la sala, tomar tu asiento y moverte con el. 

Como industria presentarías un film y le brindas a tu potencial cliente dos opciones para disfrutarla, tal cual sucede actualmente con la música: o la compras digital o análogamente o, en su defecto, haces una lista en Spotify o Apple Music y la "alquilas". 

Quizá así los cines, como los discos de acetatos, vivan una nueva era dorada.



Imagen | Actualidad iPhone  

25 de noviembre de 2016

Youtube Red: experiencia de uso y comentarios.


Cuando salió el anuncio de que Google ofrecería un servicio "premium" de YouTube (y que solo está disponible en México, EU, Nueva Zelanda y Australia) con un coste mensual muchas personas dudaron de su éxito -las cifras un año después no lo "sostienen"- , porque entre una de las ventajas que ofrece el servicio es una plataforma sin anuncios.

Incluso hoy en día varios cuestionan el modelo de negocio de Google, pero creo  -como usuario del servicio- que mucho depende de cómo convivas con la plataforma de vídeo.

Si sueles navegar en Youtube desde un ordenador la idea de pagar por no ver publicidad -existiendo adblockers- se apega más por el lado de la ética. Pero la cosa cambia si nos mudamos de plataforma.

Es decir, al menos al día de hoy no existe forma de brincarse los anuncios de la app de YouTube para iOS o Android -quizá solo vía VPN, que implica también un pago-, y ni qué hablar de las aplicaciones para SmartTv, consolas, Apple TV o Roku. 

Cuando vemos YouTube por alguno de esos canales la experiencia se merma con la publicidad -desde banners hasta vídeos que se reproducen antes del que queremos o durante el mismo- y, por ende, pagar no se vuelve tan descabellado o "injustificado".

Sobra decir que además de vídeos sin publicidad YouTube Red ofrece dentro de su paquete la suscripción a Play Music -la competencia a Spotify Premium- , acceso a YouTube Music (contenido musical filtrado) además de acceso a contenido "exclusivo" o series originales de Youtubers.

Además puedes descargar para ver offline cualquier vídeo de Youtube en algún dispositivo móvil 

Contar con la opción de ver desde un documental hasta algún programa de tv subido a la plataforma multimedia sin que éste se corte cada equis minutos para darnos un anuncio publicitario es sin duda maravilloso.

Y qué decir si tenemos alguna Playlist de vídeos musicales... solo damos reproducir y estos se ejecutan sin algún tipo de corte. La experiencia, tanto en tv como vía móvil, cambia. Y para bien. 

No deja de ser un servicio Plus que segmenta la plataforma en dos: los que no pagan (y que ven publicidad) versus quiénes sí pero una experiencia limpia -de publicidad- y legal/ética -no ver anuncios sin necesidad de algún adblock- es un paso hacia adelante y, sobretodo, hacia un futuro en donde los consumidores entendamos que debemos de pagar -viendo publicidad o con alguna membresía- por el contenido en línea. 



Imagen | Youtube

29 de octubre de 2016

El éxito del iPhone 7: ser un objeto de deseo.


Obviando la falta o pocas novedades a nivel hardware del dispositivo estrella de los chicos de Cupertino en cuanto se presentó el efecto Apple llegó y caló hondo tanto a fieles de la marca como a sus detractores; incluso a alguno que otro despistado y herido usuario del Note 7 de Samsung. 

Cook amplió el abanico de países de la primera oleada de disponibilidad, tal vez consiente de los malos resultados financieros que presentaría tiempo después. Sea como fuere, la demanda sobrepasó a la oferta generando tiempos de entrega -vía Apple Store- de incluso de más de un mes. 

Y lo que fue tras la Keynote un iPhone 6ss (por diseño e innovaciones) que no merecía/merece la pena (viéndolo fríamente) si eres usuario de una e incluso dos generaciones atrás (un guiño a los 6) fue convirtiéndose rápidamente en un objeto de deseo

Pero de un deseo diferente que lo que normalmente tienen los dispositivos de la manzana mordida. Este más bien fue por un ¿qué tanto tiene de bueno para que todos lo quieran?

Ni en la Apple Store on line, en tiendas licenciadas por la marca (Apple Reseller) ó las tiendas especializadas (léase un Bestbuy) era/es posible  al día de hoy (29 de octubre, 2016) encontrar alguno de los nuevos iPhone. A lo mucho se llega a hacer pre-compras con una entrega estimada de al menos -sin atreverse a asegurar- tres semanas. No hablemos de colores (Jet Black o Negro Mate, sobretodo) ó capacidades (128, 256 gb).

La fórmula funcionó. 

Si fue por una mala planeación (estimar que venderían menos) o -lo que apuesto más- una estrategia de marketing, el tener menos dispositivos listos para su salida, y entregarlos por tanto con mucho tiempo de espera, generan que el gadget manzanero se convierta en algo digno de desear y esperar

Quitémosle la ausencia del conector jack, de si es un buen equipo, de si los colores nuevos son geniales o muy delicados (sí, a ti te hablo Jet Black), si las dos cámaras son necesarias o si el Fusion genera ruido. El iPhone 7, en su escasez, se convierte en un equipo interesante, que llama la atención y que merece ser comprado… la espera lo hace aún mucho mejor. 

Ser deseado -porque no hay en existencia- es la nueva fórmula del éxito del iPhone 7. 

¿Tan bajo necesita caer Apple?